
El pasado 30 de junio, Las palmas de Gran Canaria vivió un momento íntimo con cinco actuaciones, que concluían la 1ª temporada de ESPACIO PERMANENTE DE CREACIÓN: “propuestas escénicas individuales donde se entrena el cuerpo poético desde diferentes puntos de partida, mostrando la riqueza y la particularidad del universo creativo individual”, según lo describió Mónica Aguiar.

A Mi Manera, fue una de las presentaciones que se dieron a conocer en este encuentro.
¿Cuál fue su origen? ¿Cómo fue su desarrollo? ¿Cuál era su mensaje?
“Se trataba de mostrar la fragilidad de excentricidad, la vulnerabilidad de una figura EGO, queriendo resaltar, destacar, proyectándose en diversas situaciones de reencuentro con sus propios sentimiento hasta el punto de tocar fondo, y decidir cómo ha de continuar un futuro próximo. “
*Song: “Tears” by Andrea Meliveo

Todo comenzó con un cartel que captó mi atención mientras tomaba algo: “ESPACIO PERMANENTE DE CREACIÓN”. Recién llegado a la isla, sabía que quería hacer tres cosas: teatro, danza y escalada. Siempre he sentido una profunda pasión por el teatro y la danza, habiéndolos aprendido a través de videos, talleres, clases esporádicas e intercambios. Con el paso del tiempo, estos mundos artísticos me cautivaron aún más.

Soy una persona creativa, en sintonía con la música. Recuerdo claramente mi primer día de clase: observaba con asombro las actuaciones de mis compañeras que llevaban ya un semestre. El nivel era impresionante. Cuando llegó mi turno para improvisar, me quedé en blanco, sin saber qué hacer ni decir. Justo en ese momento, Mónica se acercó y me susurró: “No te preocupes, no hay errores. Disfruta del momento, de este silencio. Es un estado natural y puro, hazlo tuyo”. Esas palabras cambiaron todo para mí.
En mi segunda clase, tenía una idea en mente, pero cuando llegó el momento solo pude decir “¿dónde estoy?”. Curiosamente, esa frase terminó formando parte de mi diálogo. En la tercera sesión, el movimiento y la música se unieron para crear algo único y especial, incorporando un elemento clave para mi futura performance: “la silla”.
Así, jueves tras jueves, la magia surgía junto a Lucía, Ana, Elsa, Carmen, Lola y Rosa. Cada encuentro traía consigo nuevos movimientos, historias fascinantes y elementos innovadores, mientras nuestras observaciones se entrelazaban en la estructura de la presentación final.

Uno de los mayores desafíos fue encontrar las palabras adecuadas para esta actuación. Se me había propuesto experimentar con dar voz, confiando solo mínimamente en el baile para apoyarme.
Por eso, opté por sumergirme en la música, recopilando vivencias musicales tanto de los demás como las mías propias. Así, logré conectar de manera auténtica con la temática.

Canarias y las personas con las que he compartido experiencias allí han hecho florecer mi lado artístico desde una perspectiva completamente nueva. Inspirado por estos momentos y algunas fotografías, fui dando vida a un personaje excéntrico, lleno de miedos y con un pasado, pero ansioso por descubrirse a sí mismo. Como diría Chenoa, todo fue “A Mi Manera”
“A Mi Manera” es una experiencia cargada de referencias metafóricas que deja al espectador con preguntas como “¿Qué acabo de ver?” o “No lo entiendo del todo…”. Es una obra mística y algo oscura que busca narrar una historia capaz de emocionar y conectar. Desde el juego con una silla, que simboliza la presión social, mostrando cómo puede sumergirte en un mundo donde eres un seguidor o espectador; hasta la estética del vestuario y el movimiento, que representan la fachada que oculta una figura vulnerable y humana. Estos elementos, y muchos otros secretos, encapsulan el desarrollo de una personalidad propia en un camino que no siempre es fácil, a veces solitario, donde las ganas de rendirse pueden ser fuertes. Pero, una vez alcanzada la meta, solo queda disfrutar de lo logrado y sentirte orgulloso de ti mismo.

“ESPACIO PERMANENTE DE CREACIÓN” ha sido un auténtico regalo, demostrando que el tamaño del espacio no limita la capacidad creativa. Ha sido un lugar donde la improvisación, la escucha, la observación y el aprendizaje florecen, permitiendo la creación de una familia artística. Aquí no solo se ha contado una historia, sino cinco relatos únicos que, a pesar de sus diferencias, están unidos por la pasión y el amor por su arte.





















